Medio Natural

El Valle del Jerte se encuentra entre dos cadenas montañosas: la Sierra de Tormantos al sureste y los montes de Traslasierra al noroeste, donde se encuentra el punto más elevado de la región, el Calvitero, cuya altura es de 2410 m. Estas dos sierras, pertenecientes al Sistema Central, constituyen sus límites naturales.

La fisionomía del valle viene marcada por la existencia de una fosa tectónica, desarrollada a través del último tramo de la falla Alentejo-Plasencia, que sigue la dirección NE-SW. Tiene una longitud aproximada de unos 70 km, desde el puerto de Tornavacas hasta la desembocadura del río Jerte, que se produce en las Vegas del Alagón.

La roca predominante es el granito, formada por un gran batolito correspondiente al metamorfismo de hace 350-200 millones de años, en la orogenia hercínica. Hace unos 40 millones de años y a lo largo de la orogenia alpina se produjeron otro tipo de ajustes en las diversas placas, cambiando el relieve de forma muy significativa. El borde S del Sistema Central NE, es una falla que une rocas cristalinas del sistema montañoso con los sedimentos terciarios de la depresión del Tajo. Los puertos que se originaron por el movimiento de los diversos bloques son entro otros: Tornavacas, Honduras, Rabanillo, San Gamello, etc. Las fracturas delimitan los bloques que, al hundirse, originaron fosas como los vecinos valles de Tiétar, Tormes, etc.

El basculamiento hacia el N elevó bloques y produjo en el Valle del Jerte una curiosa desviación de montañas, que toman dirección N-SW. Diferente a lo que ocurre en la Sierra de Gredos y dando origen de este modo a su fisionomía actual.

Posteriormente las formas del relieve han recibido retoques propios de la influencia del glaciarismo, en las cumbres y de las aguas de escorrentía y procesos de hielo-deshielo en las partes más bajas. Los glaciares en el S de Gredos tuvieron escasa importancia y, salvo en las cumbres, no se ha registrado la acción de la cuña del hielo. Los cursos de agua que descienden de las cimas, han contribuido al modelado de las laderas, formando profundas gargantas, que otorgan al valle su especial configuración.

Suelos

El desarrollo de los suelos edáficos varía según la cota. En el piso medio nos encontramos con tierras pardas profundas. Constituidas por suelos arenosos silíceos, que se lixivian con facilidad con el uso agrícola. En el piso inferior nos encontramos con suelos pardos francos profundos, silíceos arenosos y arcillosos. Siendo este tipo de suelos más aptos para el uso agrícola, pese a que posean un PH subácido (5,5)

Red hidrográfica

La red hidrográfica, tributaria casi por entero del río Jerte, se articula sin excesiva complejidad, facilitado por la simplicidad del relieve, en un valle típico en forma de V, conformando una red fluvial de rápida evacuación. Una parte de la comarca pertenece a la cuenca vertiente del río Tiétar, concretamente el término municipal de Barrado y la mitad del de Piornal

El río Jerte discurre a lo largo de unos 70 km aproximadamente y desemboca en el río Alagón, que es a su vez tributario del Tajo. Su nacimiento se produce en las cercanías de Tornavacas, a unos 900 m de altitud (cerca del pico Torreón) y a su paso por Plasencia lo hace a unos 345m, lo que nos da idea de su accidentada cuenca en este tramo de apenas unos 50 km.

Desde su nacimiento en la cabecera vallense, va recogiendo las corrientes que le aportan gargantas importantes como San Martín, Becedas, Papúos, Los Infiernos, Buitres, Honduras, Puria, Bonal, etc. En días de lluvia intensa, son muy habituales las rápidas crecidas.

Flora

En el valle pueden delimitarse cuatro pisos bioclimáticos o zonaciones altitudinales de vegetación.

Mesomediterráneo (400-800m). La formación más característica de esta franja es el encinar (Quercus ilex). Se trata de formaciones adehesadas en las que aparecen abundantes cantuesos, torviscos retamas, espinos albares y jaras como matorral predominante, además de de pastizal sobre suelos arenosos. También se pueden encontrar numerosos ejemplares de quejigos.

Supramediterráneo (800-1600m). La especie predominante es el roble melojo (Quercus pyrenaica) formando grandes bosques, que cumplen una función básica en la retención y mejora de la capa edáfica. En este piso también aparecen castaños (Castanea sativa), formando bosques o en pies sueltos, que suelen ser de gran envergadura y antigüedad. A ellos se les suman tejos, alisos, sauces, madroños chopos y abedules dispersos en los cauces de algunas gargantas.

Oromediterráneo (1600-2200m) La especie que predomina es el piorno serrano, junto con pastizales de gramíneas en los claros del matorral y allí dónde el suelo está encharcado son característicos los cervunales, que sirven de agostadero al ganado transhumante.

Crioromediterráneo (2200-2400m) Abundan los cervunales y las praderas alpinas. En los canchales y roquedos crece una reducida pero peculiar fauna rupícula y son habituales los líquenes silicícolas, los musgos y algunos helechos de montaña.

Vegetación de ribera Sobre los suelos aluviales del fondo de las gargantas y del río se forman los habituales bosques riparios o de galerías, asociados a esos cursos de agua o a terrenos donde la capa freática se halla muy próxima a los horizontes superficiales del suelo. Están formados fundamentalmente por alisedas, mezcladas con sauces, fresnos, arraclanes, almeces, zarzas, espinos, rosales silvestres y helechos.

En lo que respecta a la vegetación agrícola caracteriza y representa a este Valle la gran variedad de arbolado que tiene, destacando especialmente: el olivos, cerezos, castaños y vides.

 

Fuente: Wikipedia

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